Un buen sueldo no lo es Todo
Identifica los valores agregados que te brinda una organización. A veces, la posibilidad de tener un plan de desarrollo de carrera es más valiosa que un buen salario.
Seguramente has rechazado alguna oferta de trabajo por considerar que el salario que te ofrecían no era satisfactorio para ti. La decisión no es mala, cuando la paga ofrecida no cubre –por lo menos– tus necesidades básicas y/o lo que se paga en el mercado por la misma actividad a desarrollar.
El salario, sin duda, es el factor clave a evaluar a la hora de conseguir un empleo. Por ello es el instrumento por excelencia empleado por las organizaciones para atraer y retener al personal.
A pesar de todo ello, el salario no debiera ser el único elemento a considerar cuando se busca un empleo. Revisemos tres ejemplos, para ilustrar que el salario no lo es todo.
Capacitando y trabajando
Una buena paga siempre será atractiva, pero algunas corporaciones van más allá de ello, mostrando una clara preocupación por el desarrollo integral de su personal.
En este tipo de organizaciones, los colaboradores pueden encontrar capacitación constante. Los cursos que imparten o los apoyos para llevar a cabo estudios buscan no sólo a actualizar los conocimientos del trabajador, sino que también pretenden perfeccionar sus habilidades y aptitudes. Lo importante, en este caso, es que identifiques si la organización se puede comprometer efectivamente a capacitarte en aquellas áreas en las que, a la larga, podrás destacar más, hasta poder ejercer el liderazgo en potencia para el que requieres del aprendizaje de habilidades y conocimientos adicionales. Así, el capital curricular que acumules, al cabo de un tiempo, quizá valga mucho más que ese deseo de sueldo adicional que hoy la empresa no está en condiciones de otorgarte.
Plan de carrera
Toda organización exitosa invierte en el desarrollo profesional de su gente. La manera efectiva de hacerlo es a través de proponerte un plan de carrera.
Para ello, es necesario que su área de recursos humanos te conozca a fondo, mediante una evaluación profesional de tus intereses, habilidades, experiencias, conocimientos, fortalezas y debilidades. A partir de este análisis, la organización podrá diseñar una propuesta de plan de carrera para desarrollar al máximo todo tu potencial.
El plan de carrera no sólo implica impartir capacitación y adiestramiento, también supone que conozcas a fondo la empresa: sus divisiones, estrategias, misión, visión y filosofía.
Puede tomar varios años, pero quien crece profesionalmente dentro de una organización, difícilmente se moverá a otra.
Guiando a los futuros líderes
Otra herramienta adicional, muy valorada por el capital humano, es el coaching. Aquí se trata de dar seguimiento al desarrollo profesional del colaborador. El coach desempeñará un apoyo importante, al ser un mentor líder que mostrará a su pupilo el mejor camino a seguir para convertirse en un empleado imprescindible.
En un esquema de esta naturaleza, la empresa se convierte en un semillero de talentos. Al tiempo que prepara la fuerza productiva que se ajustará a sus necesidades, se asegura de tener a las personas indicadas en el momento preciso.
Bajo este orden de ideas, es muy importante considerar no sólo la oferta económica de las empresas. El desarrollo o plan de carrera, es un valor intangible que se traduce en mayor experiencia y conocimientos, atributos importantes en el trabajador.
Si estás recién egresado, la sugerencia es hacer un estudio de todo lo que te ofrece una compañía. Sin embargo, si tus compromisos personales y familiares te inclinan a buscar sólo un buen salario, también es una decisión válida privilegiar ese factor. El consejo, sin embargo, es que, en el largo plazo, a la hora de buscar trabajo privilegia aquellas empresas que te permitan desarrollar tu valor profesional, y no sólo aquéllas que te brinden el mejor salario.
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